¿PARKOUR BAJO LA LLUVIA?

¿PARKOUR BAJO LA LLUVIA?

30 noviembre, 2019 Sin categoría 0

El arte del desplazamiento se basa en el desarrollo motor y personal de quien lo practica y se centra en la adaptación al entorno e interacción creativa con los obstáculos del mismo. Generalmente, aunque no exclusivamente, se practica en un entorno urbano y a la intemperie. Por ello, la precaución y evaluación de riesgos son esenciales para una práctica longeva y segura.

Entonces, ¿Cómo afecta el clima a la práctica del ADD?

Como en cualquier actividad física, existen riesgos para la salud en situaciones de frío o calor extremo que conviene evitar. La meteorología adversa, en cambio, simplemente dificulta o incomoda la práctica y no debería ser sino un obstáculo más. Entrenar para hábilmente adaptarse al medio supone que también se debe entrenar en situaciones más desfavorables como son el suelo mojado, la oscuridad o el frío. Esas dificultades añadidas obligan a practicar con aún más conciencia, precisión y control. Además, siempre hay contenidos o ejercicios de acondicionamiento físico accesibles, importantes y nada peligrosos.

Y entonces, ¿Cómo afecta el clima a las clases de Indarrez?

Lo ideal es que no llueva, pero hay que asumir que si vivimos en Bilbao y desarrollamos las sesiones en la calle, antes o después nos va a pillar la lluvia. Lo segundo es entender que existen lluvias y ubicaciones de muchos tipos. Por ejemplo, el sirimiri o el suelo mojado tras un chaparrón son, en general, situaciones apropiadas para las clases:

Por el contrario, cuando se prevén trombas intensas es necesario buscar cobijo. En general las ubicaciones que seleccionamos van acorde a la época del año y, si bien las alternativas ni son muchas ni buenas porque Bilbao apenas cuenta con espacios públicos a cubierto, a menudo contamos con un plan B cerca del punto de encuentro inicial. Además, cuando no lo hay existe la posibilidad de cambiar de ubicación y asistir a otro lugar cubierto. En el peor de los casos, coincidiendo con avisos por precipitaciones y viento, resulta incluso conveniente cancelar las sesiones.

Por otra parte, es esencial vestir acorde al clima. No nos cansamos de recordar lo importante de traer un chubasquero y calzado y calcetines de recambio en la mochila a cada sesión. Y si la mochila es impermeable o se recubre por un plástico protector y se viste con pantalones resistentes al agua como los de montaña mejor que mejor.

Pero al final del día, lo más importante es la actitud. Sin ganas de aprender, esforzarse y mancharse las manos no se llega lejos. Y por ello estamos tan contentos de quienes vienen a participar día a día, haga sol o llueva.

Como dice el dicho y nos demuestran nuestros alumnos: al mal tiempo, buena cara.  

¿Qué opinas sobre nuestra filosofía? ¿Entrenas bajo la lluvia? Cuéntanoslo en los comentarios.

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